Cómo saber si tu guitarra necesita cambio de trastes
Un traste gastado se nota antes en el oído que en la vista. Cómo revisarlo en casa y cuándo alcanza con un nivelado.

Los trastes son de metal, pero las cuerdas también, y son ellas las que ganan. Después de unos años tocando, cada punto donde tu mano pisa más termina con una muesca. Ese desgaste no es parejo: se concentra en los primeros trastes de las cuerdas graves y alrededor del quinto y séptimo espacio, que es donde vive la mayoría de acordes.
La revisión que puedes hacer tú
Pon el instrumento bajo una luz directa y mira los trastes de costado, casi al ras. Un traste sano tiene la coronilla redondeada y brillante de punta a punta. Uno gastado muestra una zona plana, a veces con una hendidura visible justo debajo de cada cuerda.
Después haz la prueba sonora: pisa una nota y súbela un traste a la vez por toda la cuerda. Si aparece un punto donde la nota suena apagada o zumba mientras sus vecinas suenan limpias, tienes un traste desnivelado.
Nivelado o cambio completo
No todo desgaste obliga a cambiar los trastes. Si todavía queda altura suficiente, un nivelado y recoronado devuelve la superficie pareja: se liman las diferencias, se les recupera la forma redondeada y se pulen. Es un trabajo menos invasivo y bastante más económico.
El cambio completo se justifica cuando las muescas son profundas, cuando ya se hicieron uno o dos nivelados antes, o cuando algún traste está suelto en la ranura. Ahí el metal restante no da para más.
Qué gana el instrumento
- Se puede bajar la acción sin que aparezcan zumbidos.
- Los bends dejan de morir a mitad de camino.
- La afinación se estabiliza en los trastes altos.
- Los dedos se deslizan mejor porque la superficie vuelve a estar pulida.
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